Mentiras, más mentiras y ficción: El caso de Stephen Glass y Forbes

Publicado: 27 de marzo de 2013 de Cristina Domene en Cristina Domene, Práctica 8, Prácticas individuales
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Cristina Domene
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El contraste de los datos, la veracidad, las fuentes informativas y, en definitiva, la ética del periodista son vitales en la profesión.  La prioridad y la esencia del periodismo debe ser ofrecer una información de calidad a los lectores por encima del ego y el prestigio personal. Pero esta teoría muchas veces se queda en libros y facultades.  

“La ética debe acompañar siempre al periodismo, como el zumbido al moscardón” – Gabriel García Márquez.

En los años 90, Stephen Glass fue un reportero de éxito de la prestigiosa revista política ‘The New Republic’. Contaba con una gran trayectoria, hasta que tras la publicación de su artículo “Hack Heaven” –“El paraíso del Hacker”-, su carrera como periodista cayó en picado. Adam Penenberg de la revista online ‘Forbes’ realizó una investigación que acabó destapando una gran farsa en el periodismo. Su artículo “Lies, damn lies and fiction hizo que, por vez primera, un medio digital pusiera en duda la credibilidad de un medio de prensa escrita de prestigio.

 

Hayden Christensen en el papel de Stephen Glass en la película "El Precio de la Verdad".

Hayden Christensen en el papel de Stephen Glass en la película “El Precio de la Verdad” (2003).

El gran trabajo de investigación de la publicación Forbes

La publicación online ‘Forbes’, interesada por el tema que trataba el artículo de Stephen Glass, decide informarse para ampliar la información en su publicación. No pasa mucho tiempo cuando el periodista de ‘Forbes’, Adam Penenberg, descubre la falta de veracidad del texto.

Penenberg contrasta la información de Glass con fuentes e instituciones públicas, bases de datos, buscadores en Internet y por supuesto, sus propias fuentes confidenciales. Los protagonistas de la noticia, tanto entidades como personas, eran ilocalizables e inexistentes.

Stephen Glass aportaba sus propias anotaciones como prueba, con las que el proceso de verificación en su medio quedaba cerrado al tomar estos datos cómo única fuente. ¿Cómo es posible que en el largo y tedioso proceso que seguía ‘The New Republic’ de verificación nadie decidiera comprobar estos datos con otro sistema?

Este estricto proceso tenía como prioridad las formas, la ortografía, la corrección gramática y la maquetación. Glass conocía bien este sistema y sabía cómo hacer que sus fuentes parecieran verídicas y que nadie las cuestionara. Datos tan fáciles de contrastar por otras vías que parece insultante que nadie decidiera hacerlo.

 

Stephen Glass presentando a su equipo

Stephen Glass se ganaba la confianza de su equipo de ‘The New Republic’ con su simpatía y sus llamativas historias. Nadie puso en duda la veracidad de sus artículos debido a las anotaciones que presentaba como prueba.

Rigor, verificación y buen periodismo

El fundamento del periodismo es buscar la verdad y contarla. Así de tajante se mostraba Ben Bradlee –periodista, Vicepresidente y ex Director de ‘The Washington Post’– en la entrevista que ofreció al periódico El País en 2009.

En sus inicios, Internet fue mirado de reojo por muchas personas. Albert Montagut, en su libro “NewPaper : Cómo la revolución digital transforma la prensa” nos relata como los periodistas han experimentado un cambio de paradigma, en el que el print era el medio con prestigio y notoriedad, mientras que el online se dejaba a los becarios y a periodistas degradados.

Lo importante es la noticia, no importa el formato en el que se transmita, pues siempre deberá cumplir los principios de veracidad, rigor y contraste de fuentes.

La historia demuestra que los medios tradicionales no son sinónimos de buenas prácticas periodísticas. El caso de Stephen Glass y ‘The New Republic’ no son un caso aislado.

En 1980, el artículo “El mundo de Jimmy” de Janet Cooke publicado en ‘The Washington Post’ conmocionó a EEUU. En él se relataba la historia de un niño de 8 años al que su madre inyectaba heroína. Unos meses después Cooke ganó el premio Pulitzer y pocas horas tardó en confesar la estafa.

En 2003, ‘The New York Times’ desveló los engaños de uno de sus redactores, Jayson Blair. “Un reportero de ‘The New York Times’ cometió frecuentes engaños en importantes coberturas de noticias en los meses recientes, revela una investigación interna que han realizado periodistas del Times”, comienza el texto titulado ‘El reportero del Times que renunció deja un largo rastro de engaños’. – Así nos lo cuenta el diario El Mundo.

En 2004, se descubrió que Jack Kelley, reportero estrella de ‘USA Today’, se inventaba la información y plagiaba a otros medios. Según relata el diario El Mundo, “Kelley también inventó partes de una de sus mayores exclusivas, una crónica como testigo de un atentado suicida que le hizo finalista del premio Pulitzer, el más prestigioso del periodismo en Estados Unidos”.

Este tipo de actos mancha y desvirtúa el periodismo. El objetivo de nuestro trabajo es la búsqueda de la verdad, nuestra materia prima.  Y si bien algunas personas han menoscabado nuestra credibilidad, no tenemos que olvidar caso como el del Watergate (1972-1974), un buen periodismo de investigación de la mano de dos jóvenes periodistas de ‘The Washington Post’, Carl Bernstein y Bob Woodward.

“La verdad existe. Solo se inventa la mentira” – Georges Braque, pintor francés.

 

Shattered Glass film


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Ficha técnica


Título Original: Shattered Glass

Título en España: El Precio de la verdad

Año: 2003

Dirección: Billy Ray

Guión: Billy Ray (basada en hechos reales).

País: EEUU

Duración: 99 min.

Interpretación: Hayden Christensen (Stephen Glass), Peter Sarsgaard (Chuck Lane), Chloë Sevigny (Caitlin Avey), Rosario Dawson (Andy Fox), Melanie Lynskey (Amy Brand), Steve Zahn (Adam Penenberg), Hank Azaria (Michael Kelly), Mark Blum (Lewis Estridge), Simone-Elise Girard (Catarina Bannier), Chad Donella (David Bach).

Productora: Lions Gate Entertainment

Estreno en EEUU: Noviembre 2003

Estreno en España: Abril 2004

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5 Conclusiones del caso de Stephen Glass y ‘The New Republic’

–          El periodismo nació para informar objetivamente,  crear una masa crítica entre la población y denunciar los excesos de la clase poderosa. Si el periodismo pierde su capacidad de informar y transmitir hechos fidedignos, éste se desmorona por completo.

–          El sistema de verificación de datos de ‘The New Republic’ se centraba en aspectos ortográficos, gramaticales y de maquetación. No contemplaba la posibilidad de corroborar las fuentes por las vías ajenas a las presentadas por los periodistas (algunas tan sencillas como comprobar la existencia de una “importante empresa”).

–          Contrastar las fuentes es esencial para toda publicación. La veracidad y la objetividad son la piedra angular.

–          En EEUU se le da mucha más importancia a la veracidad de lo relatado. Cuando se destapan irregularidades se dimite o despide. En España cuesta mucho poder hacer que un medio “se disculpe” o un alto directivo dimita.

–          Los medios tradicionales son para muchos sinónimos de buena información, en contra de las nuevas plataformas digitales. Tanto en esta reflexión como en el caso de Stephen Glass y la publicación online Forbes,  demostramos que una buena noticia no está ligada a un soporte concreto.

 

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