¿El periodismo como sinónimo de verdad?

Publicado: 27 de marzo de 2013 de esterpomares en Ester Pomares, Práctica 8, Prácticas individuales
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PR08_GLASS_130213_ESTERPOMARES     Ester Pomares
 

 

 

 

“El periodismo está lleno de fantasmas, de fanfarrones, e imbéciles” así comienza la película El precio de la verdad, basada en la historia de Stephen Glass. En algunas ocasiones este mundo del denominado “cuarto poder” se encuentra con este tipo de personas. Personas donde lo que realmente les importa no es el hecho de transmitir información y veracidad sino que implantan sus propios principios morales en sus textos sin importarles nada al respecto.

Es tan fácil como teclear unas pocas letras en Google para coger a un mentiroso. Y así fue como el redactor de la revista digital Forbes, Adam Penerberg, tras sentirse culpable por no haberse enterado supuestamente de un acto del mundillo de hakers y al leer el artículo que lo narraba Stephen Glass encontró que nada de lo que había dicho el “periodista” era cierto. Ni los lugares donde estaba dicho acto, ni las leyes que explicaba, ni los personajes y mucho menos las fuentes de donde sacaba la información, por lo tanto Stephen Glass no había creado un artículo periodístico, había creado un relato imaginario.

Pero no fue el único que en este mismo año (1998) creo relatos imaginarios, Patricia Smith (candidata a los premios Pulitzer), que trabajaba en el diario The Boston Globe, también fue descubierta, dos semanas después de lo sucedido en la redacción de New Republic, por narrar historias que nunca habían sucedido, o al menos, no en la vida real.

Esto ocurrió hace 15 años, pero también en la actualidad se publican actos que no son ciertos, el más reciente y que todavía hoy guardamos en la retina del ojo es la foto falsa de Chávez, publicada por el diario El País.

-Foto de el periódico El País, por la que se disculpó

Y después de estos fallos, llegan las disculpas. En la película se aprecia como el director sentía la presión de su grupo de trabajadores por el despido Stephen Glass. Pero tras destapar la verdad, todos sus periodistas le apoyaron y firmaron la “disculpa a los lectores” en la que se sinceraba con éstos y explicaba cada uno de los artículos (27 de 41) en las que el joven había mentido, inventado o simplemente había algún dato que no fuera cierto.

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Disculpa que publicó New Republic / Sacado de http://www.mrsnancysmith.com/web_documents/new_republic_apology.pdf

Patricia Smith, por otro lado, se disculpaba ella misma con una columna antes del despido, donde explicaba las razones por las que había traicionado la confianza de los lectores, “quería dejar al lector impresionado, y a veces no lo lograba, entonces, inventaba” y añadía: “No ocurrió con mucha frecuencia, pero ocurrió”. La columna de Patricia Smith terminaba diciendo: “Escribiré mientras pueda respirar, pese a las predicciones de que estos errores suponen el fin de mi carrera.”

El País también se disculpó por su error en una declaración donde ofreció “disculpas a sus lectores por el perjuicio causado”. Además aseguraba que la foto fue suministrada por la agencia informativa “Gtres Online”.

Lo que nos lleva a otra traba, qué tipo de fuentes usan los periodistas, y cómo se comprueban éstas. En el poder de la verdad, el protagonista narra que para que se le publique una información en la revista debe pasar por diferentes filtros y explica que si las fuentes son propias comprueban las notas del periodista en cuestión. Por lo tanto, Stephen Glass sólo tuvo que inventar sus notas sin más.

La mentira de la periodista del diario The Boston Globe, fue descubierta por su director,  Gregory Moore, simplemente porque como él declaraba en una columna, “las citas de Patricia Smith eran demasiado perfectas”.

Y el fallo del periódico español fue descubierto por los muchos comentarios que recibía por internet en la que se aseguraba que dicha fotografía era falsa.

Por lo tanto dos de estos casos, se descubre la información no veraz gracias o a través de Internet. Y eso que se supone que es en este medio donde los diarios tienen menos fiabilidad.

Por lo que gracias a esta película y trabajo llego a las conclusiones de que:

  • La fiabilidad de un medio no lo da el soporte en el que esté sino sus propios periodistas y sus fuentes. Y este debate ya ha sido cuestionado en muchas ocasiones llegando a esta conclusión.
  • Fuentes que deberían ser contrastadas siempre. Me surge la inquietud y duda si en los periódicos existe una única persona personas que se encarguen sólo de comprobar si lo que publican sus compañeros es veraz o no.
  • Además de este compañero o compañeros, otro de los que comprueban la información es la propia competencia, como se observa en la mencionada película. La competencia que hace un papel fundamental, no sólo es bueno ojear a tu rival todos los días por ver qué publican sino por saber cómo lo hacen.
  • Si no es cierto, como se observa se crea un comunicado/columna pidiendo una disculpa, y esto como en la vida misma, perdonas una vez a la segunda ya no. Por lo que los periódicos deben de andar con ojo de no estar cometiendo errores constantemente porque sino perderán la confianza de sus lectores.

Es curioso, que Stephen Glass se convirtiera en abogado después de varias negativas en el tribunal de abogacía, pero es más curioso todavía que escribieses un libro basado en su propia historia llamado “El fabulador”.

Pero, en mi opinión no quiero terminar este artículo con la misma sensación que me dejo la película, con la indignación que sentía hacia ese tipo de personas que hacen que se desconfíe en el periodismo. Por ello mi última conclusión:

  • Existe un periodismo bueno y veraz que ayuda a destapar mentiras, que ayuda a destapar historias de felicidad e historias tristes. Porque las historias las hacen las personas, por ello resalto estas citas de la película:

“Algunos periodistas creen que el contenido político es lo que hace inmemorable un artículo, yo creo que son las personas que descubres, sus rarezas, sus defectos, aquello que los hace graciosos o más humanos, el periodismo es el arte de captar el comportamiento

“Yo tomo nota de lo que hace la gente, averiguo lo que la conmueve lo que le asusta, y sobre eso escribo. De este modo son las personas las que cuentan las historias. Y ¿sabéis qué? esta clase de artículos también pueden ganar premios Pulitzer”

La película integra se puede ver de forma online

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