Una historia real sobre periodismo de ficción

Publicado: 23 de marzo de 2013 de Rosario Alfaro en Práctica 8, Prácticas individuales, Rosario Alfaro
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El precio de la verdad (Shattered Glass)

shattered glass

Ficha técnica:

AÑO: 2003

DURACIÓN: 95 min.

DIRECTOR: Billy Ray

REPARTO: Hayden Christensen, Peter Sarsgaard, Chloë Sevigny, Steve Zahn.

 

 

 

La película “El precio de la verdad” ( Shatterd Glass en su versión en inglés) habla sobre un caso real. Stephen Glass es un joven redactor de apenas 23 años con un sorprendente olfato para las grandes historias. Su habilidad para conseguir declaraciones de toda clase de fuentes no pasó desapercibido y pronto fue fichado por el prestigioso semanario de análisis político The New Republic.

‘Hack Heaven’ es el nombre del artículo que Glass seguro hubiera preferido no escribir nunca. Este hablaba de un hacker adolescente que había logrado la seguridad de una importante empresa de software, Jukt Micronics, y alardeaba de ello en una convención de piratas informáticos  ya que esta optó por nombrarle jefe de seguridad con un suculento contrato plagado de cláusulas excéntricas como una suscripción a la revista Playboy de por vida.

Jukt Micronics

Stephen Glass creó una página web ficticia para defender la existencia de Jukt Micronics

Pronto Adam Penenberg, periodista en el medio Forbes especializado en tecnología comenzó a sospechar de la veracidad del artículo. Penenberg estiró del hilo hasta desmontar por completo el telar que Glass tejiócon mucha imaginación. Ni uno solo de los datos existía. Ni siquiera la empresa Jukt Micronics existió jamás.

El fabulador defendía que sus fuentes le habían engañado y él era una mera víctima. Pero conforme la investigación acerca del artículo avanzaba se hacía más evidente que la ficción había sido compuesta deliberadamente.

Penenberg publicó una pieza demoledora que desmontó, uno tras otro, todos los argumentos y declaraciones que Glass empleó para construir su historia. Este artículo fue Lies, damn lies and fiction .

Glass inventó, parcial o totalmente, 21 de las 40 historias que publicó para el semanario. Más tarde relata cómo inventaba estas historias en su libro “El fabulador”.

Casos como este ponen de manifiesto la importancia de disponer de buenas fuentes así como de disponer pruebas contrastables para verificar la validez de las mismas.  Esto puede lograrse mediante una cuidada y sistematizada recopilación de evidencias. Así el exigir una fotografía o una grabación de voz o vídeo (aunque estas no vayan a ser empleadas en la edición de la noticia) parecen a día de hoy un requisito básico.

La organización de la redacción también es un factor relevante en la producción periodística. El contraste, revisión y corrección de noticias ha de darse en equipos, ya que no puede dejarse en unas solas manos  el peso de la adecuación de la información suministrada por un medio. Tal y como se expone en el film “El precio de la verdad” tan valioso es disponer de un buen director que apoye a sus redactores como que este tenga suficiente criterio y autoridad como para poner en tela de juicio aquellos artículos que puedan ser inadecuados, sea cual sea el motivo.

Otro punto que pone en la palestra el descubrimiento de los artículos falsos de New Republic  es que una revista online descubre el engaño. Esta lo consigue mediante el correspondiente contraste de fuentes, que el medio tradicional debería haber hecho. La confrontación entre medios tradicionales y online ha sido objeto de debate en varias ocasiones, tal y como explica Albert Montagut en su libro Newpaper. La falsa creencia de que los medios tradicionales son fiables y los online de segunda categoría se vería totalmente desmontada con lo sucedido con los artículos de Stephen Glass.

Conclusiones

-Cruzando datos Stephen podría haber inventado noticias algo más sustentables, como testimonios falsos creados en escenarios reales. Pero el contraste de información es su medio era tan defectuoso que ni siquiera se tomó la molestia.

-Era realmente fácil contrastar la existencia de las partes implicadas en Hackers Paradise, pero nadie lo hizo en el New Republic.

-Revisan la ortografía, redacción y maquetación hasta tres veces, en cambio el contraste de fuentes es totalmente deficiente, como bien destapa este caso. Se da más importancia a la forma que al fondo.

-El sensacionalismo de las noticias de Stephen eclipsa a la veracidad periodística de los hechos.

-Las fuentes son lo más importante para un periodista. De ellas emana toda información

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